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El mecenazgo de la cultura frente al mecenazgo de otras actividades de interés general

30/06/2020

Por los estudios repasados en las entradas sobre mecenazgo y empresas en España (1,2,3,4) queda claro que las empresas dan menor importancia a la cultura que a otros fines de interés general a los que deciden apoyar. En cuanto a donaciones en general, no tenemos los datos desglosados en sectores tal y como explicamos en su momento (1,2).

Solemos pensar que el mecenazgo cultural está más desarrollado o se encuentra en mejor posición en países que asumimos que tienen una mayor tradición filantrópica, general y hacia la cultura, que la nuestra, o una legislación que, a priori y sin mirar la letra pequeña, parece beneficiar más esta actividad. Pero como repasaremos brevemente a continuación, el mecenazgo cultural se encuentra también a la cola entre el mecenazgo a diversos sectores en países que normalmente se toman como ejemplo.

En la siguiente gráfica, extraída de la ficha-país dedicada a Reino Unido del informe “Giving in Europe” de ERNOP (2017), encontramos las artes en el último lugar de una amplia lista de causas:

Porcentaje donaciones Reino Unido por sectores Pulse para ampliar

En cuanto a Estados Unidos, según el informe Giving USA 2018, el sector cultural representa el 5% del total de contribuciones y se encuentra también a la cola de las distintas categorías (solo se encuentran por detrás las donaciones a causas particulares o las dedicadas a medio ambiente, aunque este último sector ha incrementado su peso en el último informe de 2019).

Porcentaje donaciones por sectores en Estados Unidos Pulse para ampliar

En el caso de Francia, encontramos datos separados para personas físicas y empresas. En el caso de personas físicas, la donación a cultura, según su ficha-país en el ya mencionado informe “Giving in Europe” de ERNOP (2017), se encuentra también en el último lugar de entre un conjunto de causas.

Porcentajes donación por sectores personas físicas Francia Pulse para ampliar

En el caso de empresas hemos encontrado datos más recientes. Según el último barómetro de ADMICAL, asociación que promueve el mecenazgo empresarial en Francia, la cultura es el segundo ámbito de más peso en el mecenazgo de empresas en cuanto al importe aportado.

Porcentaje donación por sector según gasto empresas Francia Pulse para ampliar

No obstante, su recientemente presentado informe sobre el impacto de la COVID-19 en el mecenazgo empresarial en Francia apunta a un descenso del mecenazgo a la cultura por parte de las empresas, sobre todo en el ámbito de la creación contemporánea y la conservación del patrimonio. Y noticias recientes ya hablan de la reducción de aportaciones de empresas a museos y grandes instituciones del país como consecuencia de la pandemia: la Ópera de París ha perdido 5 millones de euros de su total habitual por mecenazgo/patrocinio de 18. En el caso del Pompidou, la pérdida asciende a 2 millones de euros.

Ante esta situación, a la que se suma el más que posible impacto de la COVID-19 en el mecenazgo para la cultura, ¿qué podemos hacer? Se trata de una cuestión que va más allá del ámbito del mecenazgo y que está relacionada con el lugar que la cultura ocupa en nuestro mundo.

La importancia de la cultura

La cultura es social y no se encuentra aislada, sino que convive con los retos y cuestiones que afectan a la sociedad en un determinado momento y los refleja. A su vez, a través de la cultura existe la oportunidad de generar un gran impacto en la sociedad.

Esto, que parece obvio para nosotros, quizás no lo es tanto para gran parte de la sociedad, que ve el gasto en cultura como algo superfluo frente a otras necesidades que tienen o cobran peso ante determinadas circunstancias y a las que no negamos su importancia. Por eso tenemos que trabajar para que la comprensión del papel de la cultura se generalice. Una tarea de la que todos somos responsables y que ha de hacerse desde diferentes ámbitos: los diversos agentes de la cultura, todos los niveles de las administraciones públicas, el sistema educativo o los medios de comunicación son actores clave para hacer llegar el mensaje.

Pero las palabras no bastan para convencer, hay que mostrarlo con hechos. Y aquí volvemos a centrarnos en el mecenazgo y en las instituciones o personas que quieren conseguir fondos para su actividad cultural.

Los proyectos e instituciones culturales han de examinar cuál es su impacto social, qué ofrecen para seguir siendo relevantes y viables tanto ahora como en el futuro. En diferentes publicaciones sobre tendencias en filantropía, se menciona “marcar la diferencia” como una motivación que se convierte en absolutamente prioritaria para determinar el apoyo a una determinada causa o entidad para las futuras generaciones de donantes. ¿Cómo pueden los proyectos e instituciones culturales marcar la diferencia y ser relevantes en la sociedad de hoy y de los próximos años? Lo que está claro es que no lo harán si no se acercan, conectan e integran a esa sociedad en su conjunto, si siguen instalados en su nombre, fama, historia o tradición como único sustento de su propia idea de que son imprescindibles. No lo son si la sociedad no los percibe así. Y en ese caso, su supervivencia está en riesgo.

Buscar sinergias entre la cultura y otras actividades/fines de interés general

Como apuntaba la introducción al punto anterior, la cultura no se encuentra aislada. Y por ello podemos encontrar aspectos en los que se une a esos otros fines de interés general que parecen gozar de más comprensión, en cuanto a su importancia o necesidad, por parte de la sociedad. ¿Por qué no aprovecharlo para crear proyectos junto con organizaciones de otros sectores que pongan claramente de manifiesto el peso de la cultura en nuestras vidas? Esa búsqueda de sinergias va a ser clave en un momento en el que es muy probable que los apoyos, tanto de personas físicas como de empresas, se reduzcan para entidades de todo tipo, no solo culturales, y en el que la unión facilita la reducción de costes en la captación de fondos y la atracción de un mayor número de mecenas de diverso perfil, a los que se puede introducir en un sector que probablemente a priori no entrase dentro de su ámbito de interés.

Si en las reflexiones sobre el mecenazgo de empresas llamábamos a estar atentos a aquellas posibilidades que pudieran surgir, lo mismo hacemos en el sentido de buscar estos puntos de trabajo común con otros temas de interés y ser proactivos planteando propuestas que den respuesta, a través de la cultura, a algunas de las principales demandas y necesidades de la sociedad actual. Porque cultura y salud pública no son independientes, porque “la salvaguarda y la gestión sostenible del patrimonio cultural son una fuente de resiliencia de la sociedad y un activo en la acción climática”, porque la cultura es motor de justicia social.

La distinción entre apoyar las necesidades de la sociedad o apoyar la cultura, como si la cultura no fuera también una necesidad de la sociedad y no estuviera unida al resto, no debería existir. La cultura es rica y amplia en sus manifestaciones, y es transversal. Y esa transversalidad es una oportunidad también desde el punto de vista del mecenazgo.

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